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Del ruido de la ciudad al silencio del campo: la historia de Andrés Rodríguez y su “Renoleta” agropecuaria

Comunicación telefónica

Del ruido de la ciudad al silencio del campo: la historia de Andrés Rodríguez y su “Renoleta” agropecuaria

Comunicación telefónica

Por Nicolás Martinazzo

En tiempos donde muchos sueñan con dejar el campo para buscar oportunidades en la ciudad, Andrés Rodríguez decidió hacer exactamente lo contrario. Técnico agropecuario de profesión y apasionado por los autos clásicos, este joven encontró en Saladillo provincia de Buenos Aires el punto justo para unir sus dos grandes pasiones: la producción animal y su inseparable Renault 4S, la icónica “Renoleta”.

“Siempre quise conectar mis dos pasiones: el campo y los autos clásicos”, cuenta Andrés en diálogo con Martinazzo.

“No se me ocurrió mejor idea que conseguir una Renoleta y poder trabajar de lo que tanto me gusta. Es mi manera de mostrarle a la gente de la ciudad todo lo que se puede vivir y disfrutar en el campo”.

Rodríguez se dedica actualmente a la producción porcina y tiene a su cargo alrededor de 10.000 animales, dentro de un sistema de ciclo completo. “Siempre me incliné por la producción animal explica. Aunque también trabajé en la parte vegetal, me atrapó más el manejo y la dinámica de la ganadería”.

Pero su historia va más allá de la actividad agropecuaria. Su Renault 4S modelo 1981, restaurada con piezas originales, se convirtió en un verdadero símbolo de su vida rural. “Muchos me paran en la calle y me dicen que su abuelo tuvo una igual. La Renoleta despierta recuerdos y emociones”, comenta. “Y además demuestra que no hace falta una 4x4 para andar en el campo. Con mi Renoleta me meto en todos lados”, bromea.

“Logré unir todas mis pasiones”, le dijo a Andrés a TN (Foto: instagram/viajandoenel4s).

A través de sus redes sociales, Andrés comparte imágenes y transmisiones en vivo de atardeceres rurales, paisajes, labores de campo y momentos simples de la vida productiva. “Hay mucha gente de ciudad que me pide que muestre esos atardeceres que acá disfrutamos todos los días. Es una manera de acercar el campo a quienes no pueden vivirlo de cerca”, asegura.

Con apenas 180 kilómetros de distancia de la Capital Federal, Rodríguez se define como “un chico del campo y la ciudad”, alguien que supo convertir la nostalgia en motor y la pasión en trabajo. Su “Renoleta agropecuaria”, como él mismo la llama, no solo lo acompaña en cada jornada laboral, sino que también se transformó en un puente entre dos mundos: el urbano y el rural.

“Mi objetivo siempre fue ese, concluye: mostrarle a la gente que el campo tiene mucho para ofrecer, que hay historias, recuerdos y trabajo detrás de cada amanecer. Y si eso se puede hacer arriba de una Renoleta, mejor todavía.”

En instagram @viajandoenel4s

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