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Genética y rentabilidad: Ignacio Berengúa destacó que invertir en mejoramiento animal hoy tiene impacto directo en el negocio ganadero

Comunicación telefónica

Genética y rentabilidad: Ignacio Berengúa destacó que invertir en mejoramiento animal hoy tiene impacto directo en el negocio ganadero

Comunicación telefónica

El médico veterinario Ignacio Berengúa dialogó con nuestro medio tras la charla que brindó a periodistas agropecuarios, donde abordó un tema clave para la ganadería actual: la evaluación genética y su impacto directo en la rentabilidad del productor.

En el inicio de la entrevista, Berengúa explicó que el objetivo del encuentro fue aportar herramientas conceptuales para comunicar con mayor precisión los temas vinculados al mejoramiento animal.

“La idea fue que puedan incorporar la terminología exacta cuando hablan de evaluación genética y de caracteres de importancia económica para la producción de carne”, señaló.

¿Según detalló, la evaluación genética es el resultado de un trabajo de muchos años que llevan adelante las asociaciones de criadores de las distintas razas bovinas del país. Estas entidades recolectan información productiva en diferentes regiones y, a través de técnicos especializados, realizan comparaciones que permiten obtener datos objetivos sobre el mérito genético de cada reproductor.

“Esa información es clave al momento de incorporar un toro, ya sea para servicio natural o para inseminación artificial. La elección pasa a ser científica y respaldada por datos reales”, explicó.

Genética e impacto en la rentabilidad

Consultado sobre cómo se traduce esto en números, Berengúa fue contundente: “Hoy el mercado de la carne se está desempeñando de manera muy positiva. Por eso, toda inversión en genética tiene una traslación directa en la rentabilidad”.

La mejora genética impacta en atributos fundamentales como:

  • Mayor velocidad de crecimiento.
  • Mejor eficiencia de terminación.
  • Mejores aptitudes carniceras.
  • Mayor rendimiento al momento de la faena.

“Como nunca antes, la inversión en genética hoy se traduce en mayores ingresos para el productor”, remarcó.

Demanda mundial y oportunidades

El veterinario también puso el foco en el contexto internacional. Explicó que la demanda global de proteína animal continúa creciendo, especialmente en países asiáticos de alta población.

“A modo de ejemplo, China duplicó el consumo de carne por habitante en los últimos diez años. Eso tiene un impacto enorme en la demanda mundial”, afirmó.

Además, sostuvo que muchos desarrollos vinculados a proteínas alternativas no lograron consolidarse, lo que refuerza la preferencia del consumidor por productos naturales. “La proteína animal fue clave en la evolución humana y sigue siendo altamente demandada”, indicó.

Argentina y la genética al nivel mundial

En cuanto a la comparación con países líderes como Estados Unidos y Australia, Berengúa aseguró que Argentina trabaja con las mismas herramientas y metodologías de selección.

Se refirió especialmente a los avances en calidad de carne mediante mediciones por ecografía, evaluando área de ojo de bife, grasa de cobertura y grasa intramuscular. “Todo eso impacta directamente en la experiencia final del consumidor, cuando se sienta a disfrutar un buen bife o un asado”, destacó.

Eficiencia de conversión: la clave silenciosa

Uno de los ejes más innovadores es la medición del consumo residual, es decir, la capacidad de detectar animales más eficientes en transformar alimento en carne.

“Hay animales que llegan a la terminación consumiendo menos alimento que otros para producir lo mismo. Es como si algunos novillos llegaran al final sin pagar la cuenta de la comida”, graficó. Y añadió que esto tiene un impacto directo en el principal costo del productor: la nutrición.

Congreso en Córdoba

Berengúa adelantó que estos temas serán profundizados en el Congreso de Genética Aplicada a la Producción de Carne, que se realizará el 9 y 10 de junio en la Universidad Católica de Córdoba.

Serán dos jornadas con 27 disertantes donde se abordarán:

  • Evaluaciones genéticas.
  • Mercados.
  • Resistencia a enfermedades como la garrapata.
  • Medición de metano.
  • Eficiencia de conversión.
  • Biotecnologías reproductivas.
  • Vinculación entre genética y resultados económicos.

Además, el 8 de junio se desarrollará una jornada técnica denominada Expo Cavia en el establecimiento Santa Julia, enfocada en biotecnologías reproductivas.

Como recomendación final para el productor, Berengúa destacó la importancia de adoptar herramientas como la inseminación artificial a tiempo fijo.

“Hoy la inseminación artificial es el vehículo más eficiente para incorporar genética de alto nivel. Las herramientas están desarrolladas, son accesibles y permiten mejorar rápidamente el rodeo”, afirmó.

Y concluyó: “La mejor decisión que puede tomar un productor hoy es acercarse a estas biotecnologías. La genética es una inversión que impacta directamente en la rentabilidad del negocio ganadero”.

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