
Reabren una de las plantas de una láctea santafesina mientras continúa la crisis
Tras más de ocho meses de parálisis total, la fábrica santafesina encendió sus calderas para realizar las primeras pruebas de secado de leche en polvo a fasón. (Foto: IG TV.Coop).
La crisis que atraviesa Lácteos Verónica, una de las firmas emblemáticas del entramado lácteo nacional, sumó un capítulo de altísima tensión operativa y judicial.
La empresa de la familia Espiñeira solicitó el concurso preventivo de acreedores tras acumular pasivos por casi $16.000 millones y dejar paralizadas desde principios de año sus tres unidades productivas ubicadas en Suardi, Clason y Lehmann, en la provincia de Santa Fe.
Sin embargo, en medio del parate industrial, la planta de Suardi encendió nuevamente sus calderas para procesar las primeras pruebas de leche en polvo mediante un esquema de trabajo a fasón.
En diálogo con TN Campo, Juan Orona, trabajador de la empresa, detalló la compleja realidad que enfrentan los operarios en medio de esta reactivación parcial.
Orona explicó que las labores actuales responden a un acuerdo con Copalac, una firma a la que la empresa le debía dinero.
Sin embargo, advirtió que se trata de un esquema provisorio: “Ese trabajo es un trabajo pasajero, porque más de 4 ó 5 meses no van a laburar”.
Respecto al día a día del personal, Orona remarcó que “cada uno de todos nosotros estamos laburando por nuestra cuenta, haciendo un trabajito de albañil o lo que fuera”.
El reinicio en Suardi implica la llegada de la primera materia prima tras más de ocho meses de inactividad total. No obstante, las pruebas técnicas convocaron por el momento a entre 30 y 40 operarios —menos de la mitad del plantel de 90 trabajadores de esa unidad— bajo turnos de cuatro horas diarias.
En tanto, las plantas de Clason y Lehmann continúan completamente paralizadas, aun cuando entre los empleados trascendieron versiones sobre el eventual interés de otra firma cordobesa para replicates esquemas a fasón en las instalaciones de Lehmann.

Imagen de archivo de empaques de leche en polvo de Lácteos Verónica, la firma que atraviesa una severa crisis financiera y busca reestructurar sus deudas mediante un concurso preventivo. (Foto: lu17).
Un pasivo multimillonario ante el fuero comercial
La presentación del concurso preventivo quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 17, Secretaría N° 34, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el patrocinio del Estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo.
Tras la radicación formal formulada a mediados de la semana pasada, la justicia comercial dispone de un plazo de 10 días hábiles para resolver la apertura del proceso preventivo que frene la ola de pedidos de quiebra presentados por acreedores financieros y proveedores.
Los números que consolidan la quiebra virtual de la compañía dan cuenta de un ahogo financiero absoluto. Según registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los compromisos con entidades bancarias públicas y privadas —como el Banco Provincia, Banco Nación, Ciudad, Galicia y Santander— se aproximan a los $4744 millones.
A ese monto se suma una abultada mora en la cadena de pagos reflejada en 3666 cheques rechazados por un saldo pendiente que roza los $11.278 millones, además de acreencias comerciales con tambores proveedores de leche estimadas en unos US$60 millones.

Con turnos reducidos de cuatro horas, entre 30 y 40 operarios volvieron a las labores en la planta de Suardi en medio de un clima de incertidumbre laboral. (Foto: Cronista Las Colonias).
El escenario laboral para los más de 400 operarios repartidos entre las tres plantas santafesinas es crítico.
Sin percibir salarios de manera regular desde comienzos de 2026, las familias de los trabajadores aguardan las definiciones del concurso preventivo y las eventuales medidas de Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA).
Mientras tanto, la reactivación transitoria a fasón en Suardi funciona como una frágil tregua productiva que no logra disipar el temor a un desenlace que deje a la tradicional marca al borde del cierre definitivo.
En este complejo escenario, la viabilidad operativa a mediano plazo también dependerá de la resolución de los costos estructurales de la fábrica.
La reactivación a través de Copalac cuenta con el respaldo estratégico del grupo lácteo Mexicano de Industrias y Marcas (MIYM), un actor clave para sostener la logística y el flujo de la materia prima.
En paralelo, la firma cordobesa se encuentra gestionando ante la Empresa Provincial de la Energía (EPE) un período de gracia en la facturación del servicio eléctrico, una medida considerada fundamental para amortiguar los costos fijos de la puesta en marcha e intentar consolidar el reinicio de las actividades en la planta santafesina.
Fuente: TN Campo
