
Suelo, rotaciones y tecnología: las claves para producir más y cuidar la tierra
13.ª Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor
Por Nicolás Martinazzo
En el marco de la 13.ª Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor, realizada el viernes en Monte Buey, Santiago Lorenzatti destacó la importancia del manejo sustentable de los suelos y presentó un proyecto desarrollado por estudiantes del ITAI: una aplicación que permite estimar el balance de materia orgánica a partir de datos productivos.
El cuidado del suelo, las rotaciones de cultivos y la incorporación de herramientas tecnológicas fueron algunos de los ejes de la 13.ª Jornada de Siembra Directa y Agregado de Valor, realizada el viernes en Monte Buey. Durante el encuentro, Santiago Lorenzatti puso el foco en la necesidad de conocer las características de los suelos de la región para aprovechar su potencial productivo sin comprometer su sustentabilidad.
La actividad contó con un primer bloque técnico a cargo de los especialistas en suelos Lautaro Faule y Cristian Álvarez, quienes abordaron la formación de los suelos regionales, sus principales virtudes y limitaciones, y los problemas que pueden surgir como consecuencia de prácticas de manejo inadecuadas.
En diálogo con Martinazzo Comunicación, Lorenzatti explicó que el objetivo es reconocer qué se está haciendo bien, identificar los aspectos que necesitan mejoras y avanzar hacia sistemas de producción más eficientes y sustentables.
Siembra directa y rotaciones: las bases para cuidar el suelo
Al ser consultado sobre cómo puede comenzar un productor a mejorar el cuidado del suelo y la rentabilidad de su establecimiento, Lorenzatti propuso tomar como referencia el funcionamiento de los ambientes naturales.
“Yo creo que lo primero que tenemos que tener claro es que tenemos que tratar de copiar lo que sucede en la naturaleza”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que los suelos de la región, antes de la intervención humana, estaban cubiertos por pastizales naturales, donde no existía el movimiento generado por las labranzas y había una presencia permanente de raíces y cobertura vegetal.
Por eso, señaló que la siembra directa constituye un primer paso importante, al evitar el movimiento del suelo y mantenerlo cubierto con residuos vegetales. Sin embargo, advirtió que esta práctica debe complementarse con otras decisiones de manejo.
“Entonces, las rotaciones de cultivo aparecen como la segunda buena práctica”, remarcó, al destacar la importancia de combinar especies que permitan aportar rastrojos, generar raíces y, al mismo tiempo, obtener granos para la comercialización.
A estas dos herramientas —siembra directa y rotación de cultivos— sumó un tercer aspecto: la intensidad de la rotación.
Esto implica incorporar la mayor cantidad de cultivos posible por unidad de tiempo, de acuerdo con la disponibilidad de agua. El objetivo es generar un mayor volumen de residuos vegetales que contribuyan a la formación y conservación de la materia orgánica.
De esta manera, el manejo del suelo no se limita a evitar su degradación, sino que busca sostener su fertilidad y capacidad productiva a lo largo del tiempo.
Estudiantes del ITAI desarrollaron una aplicación para estimar el balance de carbono
Otro de los puntos destacados de la jornada fue la presentación de un proyecto impulsado por estudiantes del ITAI de Monte Buey, vinculado con la medición de indicadores ambientales y el balance de carbono en los suelos.
Según explicó Lorenzatti, la iniciativa surgió en el marco de una competencia relacionada con la huella de carbono y el cambio climático. La propuesta consiste en una aplicación para celulares que permite realizar una estimación del balance de materia orgánica del suelo a partir de diferentes variables productivas.
“Los suelos, la materia orgánica normalmente se mineraliza, o sea, la vamos gastando, pero también la vamos regenerando vía aporte terrestre. Entonces, hay un balance entre lo que perdemos y lo que ganamos, y lo bueno es conservarla o aumentarla”, explicó.
La herramienta permite ingresar información sobre el tipo de suelo, la rotación de cultivos y los rendimientos, entre otros datos, para obtener una aproximación de cómo puede evolucionar el balance de materia orgánica bajo determinadas condiciones de manejo.
Uno de los aspectos relevantes del desarrollo es que los cálculos se apoyan en trabajos científicos validados, utilizados como base para estimar los resultados.
Lorenzatti aclaró que se trata de una primera etapa del proyecto, construida a partir de un relevamiento de antecedentes técnicos y científicos. La aplicación contempla variables como las condiciones climáticas, el tipo de suelo, los aportes de rastrojos, los rendimientos de los cultivos y la fertilización.
La iniciativa también tiene perspectivas de crecimiento: uno de los estudiantes continuará su formación en agronomía y otro en inteligencia artificial, con la intención de seguir perfeccionando la herramienta.
El desarrollo pone de manifiesto cómo la formación técnica y la innovación pueden vincularse con necesidades concretas del sector agropecuario, acercando herramientas que contribuyan a mejorar la toma de decisiones en el campo.
Monte Buey se prepara para la Expo ITAI y la Fiesta Nacional de la Siembra Directa
Sobre el cierre, Lorenzatti destacó que la jornada también funciona como antesala de las actividades previstas para noviembre en Monte Buey, donde se realizarán la Expo ITAI y la Fiesta Nacional de la Siembra Directa.
El encuentro tendrá lugar en el predio central del ferrocarril y combinará propuestas técnicas, comerciales y recreativas, con actividades durante el día y espectáculos por la noche.
De esta manera, la jornada volvió a poner en agenda dos desafíos centrales para el agro: producir con eficiencia a partir de un mejor conocimiento del suelo y sumar innovación para avanzar hacia sistemas cada vez más sustentables.