
La matemática del lote: fertilizar mejor puede sumar hasta 403 dólares por hectárea en maíz
Según FERTILIZAR AC, una mayor inversión en nutrientes puede mejorar la rentabilidad del maíz y casi duplicar el margen de la soja en campos alquilados.
En un contexto donde los productores agropecuarios analizan cada vez más los costos de producción, la fertilización vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones de manejo. ¿Conviene reducir la inversión en nutrientes para ahorrar o apostar a mayores rendimientos? Según un análisis presentado por FERTILIZAR Asociación Civil, una mejor estrategia de nutrición puede generar hasta 403 dólares adicionales por hectárea en maíz y casi duplicar el margen bruto de la soja en campos alquilados.
Los resultados fueron presentados durante un encuentro con la prensa denominado “La matemática del lote”, donde especialistas de la entidad analizaron la relación entre las necesidades nutricionales de los cultivos, los costos de fertilización y la rentabilidad de cada hectárea.
La gerente ejecutiva de FERTILIZAR AC, María Fernanda González Sanjuan, explicó que el objetivo fue aportar herramientas para relacionar las respuestas productivas con los resultados económicos, especialmente en situaciones donde los productores consideran que los números de la actividad no cierran.
Maíz: invertir 134 dólares más para mejorar el margen en 403 dólares
Uno de los datos más destacados surgió de la comparación de tres estrategias de fertilización para maíz temprano en la zona núcleo, con aplicaciones de 80, 120 y 160 kilos de nitrógeno por hectárea.
Según los escenarios evaluados, estos niveles de nutrición se asociaron con rendimientos alcanzables de 8, 10 y 12 toneladas por hectárea, respectivamente.
Franco Córdoba, responsable del área de Mercados de FERTILIZAR AC, explicó que pasar del planteo de menor fertilización al de mayor productividad representa una inversión adicional de 134 dólares por hectárea en fertilizantes.
Sin embargo, el incremento de cuatro toneladas en el rendimiento permite que el margen bruto en campo propio pase de 468 a 871 dólares por hectárea, una diferencia favorable de 403 dólares.
La situación resulta todavía más significativa cuando se analiza un campo alquilado. Considerando un arrendamiento equivalente a 16 quintales de soja por hectárea, el planteo de menor fertilización arroja una pérdida de 105 dólares por hectárea.
En cambio, con una estrategia intermedia, de 120 kilos de nitrógeno y un rendimiento de 10 toneladas, el margen se aproxima a los 100 dólares por hectárea. Con el manejo de mayor productividad, el resultado se acerca a los 300 dólares.
Desde la entidad señalaron que estos números demuestran que reducir la fertilización para disminuir gastos no siempre representa un ahorro, ya que la pérdida de rendimiento puede terminar afectando considerablemente la rentabilidad.
Soja: una mayor nutrición puede casi duplicar el margen en campo alquilado
En soja de primera, los especialistas presentaron resultados de una red de ensayos realizados en la zona núcleo, comparando dos niveles de fertilización fosfatada.
En el manejo habitual, con una aplicación de 9 kilos de fósforo por hectárea, se consideró un rendimiento de 3.700 kilos y un margen bruto de 652 dólares por hectárea en campo propio.
Al incrementar la dosis a 24 kilos de fósforo por hectárea, el rendimiento alcanzó los 4.200 kilos, mientras que el margen bruto ascendió a 726 dólares.
Esto representa una mejora de 74 dólares por hectárea, equivalente al 12%.
Pero el impacto más importante se observó en los campos alquilados. Bajo un arrendamiento de 16 quintales de soja, el margen bruto pasó de 79 a 153 dólares por hectárea, prácticamente el doble.
En este escenario, una inversión adicional de 64 dólares en fertilizantes permitió obtener 500 kilos más de soja por hectárea.
Además, los especialistas destacaron que una adecuada fertilización fosfatada puede contribuir a mejorar la disponibilidad de este nutriente en el suelo, generando beneficios para las campañas siguientes.
El suelo también aporta nutrientes, pero hay que reponerlos
Durante la presentación, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de FERTILIZAR AC, explicó que para definir una estrategia de nutrición resulta fundamental conocer cuánto necesita cada cultivo y qué cantidad de nutrientes se retira del lote con la cosecha.
En el caso del maíz, por cada tonelada de grano producida, el cultivo requiere aproximadamente 20 kilos de nitrógeno y 4 kilos de fósforo. Sin embargo, la extracción a través del grano es de unos 14 kilos de nitrógeno y 3 kilos de fósforo.
Con un rendimiento promedio nacional de 7,7 toneladas por hectárea durante la campaña 2025/26, la extracción estimada fue de 105 kilos de nitrógeno y 23 kilos de fósforo por hectárea.
El problema aparece cuando la reposición mediante fertilización resulta inferior a lo que se extrae, porque parte de la producción se sostiene utilizando las reservas del propio suelo.
Ciarlo también advirtió sobre la importancia de considerar las condiciones climáticas. En campañas con precipitaciones abundantes, el nitrógeno puede perderse por lavado, mientras que el fósforo presenta menor movilidad y su manejo puede tener consecuencias sobre la disponibilidad futura.
En ese sentido, remarcó que la eficiencia no depende únicamente de la cantidad aplicada, sino también de una nutrición balanceada y de elegir correctamente la fuente, la dosis, el momento y la forma de aplicación.
¿Cuándo se paga la inversión en fertilizantes?
Otro de los conceptos abordados fue la relación insumo/producto, que permite determinar cuántos kilos de grano necesita vender el productor para comprar un kilo de nutriente.
Según explicó Franco Córdoba, esa relación debe compararse con la eficiencia agronómica, es decir, con los kilos adicionales de grano que se obtienen por cada kilo de nutriente aplicado.
“Siempre que la eficiencia agronómica sea mayor a la relación I/P, la respuesta en rendimiento paga la inversión en nutrientes”, sostuvo.
Para realizar las proyecciones económicas, FERTILIZAR AC utilizó precios de referencia de octubre de 2026: 201 dólares por tonelada para el maíz con entrega en abril de 2027 y 358 dólares por tonelada para la soja de mayo de 2027, contemplando gastos de comercialización y aplicación de fertilizantes.
“El éxito del negocio necesita ante todo rinde”
El presidente de FERTILIZAR AC, Roberto Rotondaro, destacó que el rendimiento continúa siendo una de las variables más importantes para explicar la rentabilidad agrícola.
Durante su exposición, mencionó un trabajo de Juan Pablo Monzón, productor CREA e investigador de INTA-CONICET, basado en información de más de 300 productores, que identifica al rendimiento como la variable que mejor explica el margen bruto de los cultivos.
“Tenemos que concentrarnos en las tecnologías que apalancan el aumento de rendimientos”, afirmó Rotondaro.
El dirigente sostuvo que, además de controlar costos y buscar mejores condiciones comerciales, es necesario analizar cuánto potencial productivo se está dejando de aprovechar por decisiones de manejo.
También vinculó la fertilización con una intensificación sustentable, orientada a producir más kilos por hectárea y aprovechar mejor el agua disponible, sin necesidad de incorporar nuevas superficies agrícolas.
De esta manera, desde FERTILIZAR AC insistieron en que la decisión de fertilizar no debería basarse exclusivamente en el precio de los insumos, sino en la respuesta productiva y económica que puede obtenerse en cada lote.
Los resultados presentados corresponden a escenarios y ensayos de la zona núcleo, por lo que la respuesta dependerá de las características del suelo, el diagnóstico nutricional, el rendimiento alcanzable y las condiciones económicas de cada establecimiento.
Finalmente, la entidad anunció que el próximo Simposio FERTILIDAD 2027 se realizará los días 19 y 20 de mayo en el Metropolitano de Rosario.