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Riego en Córdoba: 30 años de investigación del INTA Manfredi para producir más y depender menos de las lluvias

Manfredi, Córdoba

Riego en Córdoba: 30 años de investigación del INTA Manfredi para producir más y depender menos de las lluvias

Manfredi, Córdoba

En el marco de la 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego, el ingeniero agrónomo Ignacio Severina destacó el aporte de la investigación para mejorar la productividad, optimizar el uso del agua y avanzar hacia sistemas de riego más eficientes. Además, repasó tres décadas de ensayos en Manfredi y expresó su preocupación por la situación que atraviesa el INTA.

El riego gana protagonismo como herramienta para aumentar los rendimientos agrícolas y darles mayor estabilidad frente a la variabilidad climática. En ese camino, la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Manfredi, en Córdoba, acumula 30 años de investigación y generación de información para acompañar a los productores en la toma de decisiones.

Así lo explicó el ingeniero agrónomo Ignacio Severina, investigador y especialista en riego y manejo del agua del INTA Manfredi, durante la 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego, un encuentro que reúne a empresas, técnicos, investigadores y productores vinculados con esta tecnología.

La propuesta cuenta con 40 stands comerciales y espacios de capacitación distribuidos en tres auditorios, con disertaciones sobre producción bajo riego, eficiencia en el uso del agua, disponibilidad de los recursos hídricos y alternativas energéticas para reducir los costos de funcionamiento de los equipos.

Producir más y reducir la dependencia de las lluvias

Uno de los ejes centrales de la reunión es mostrar qué cambia cuando un cultivo dispone de agua mediante riego, en comparación con un sistema de secano, que depende exclusivamente de las precipitaciones.

Según explicó Severina, las experiencias de grupos CREA, PRECID y los trabajos del INTA permiten analizar las diferencias productivas entre ambos sistemas, con especial atención no solo al aumento de los rendimientos, sino también a la estabilidad de la producción.

En un escenario en el que las lluvias pueden ser insuficientes o distribuirse de manera irregular, el riego aparece como una herramienta para reducir la incertidumbre y mejorar la planificación de las campañas.

Sin embargo, para aprovechar su potencial no alcanza con disponer de un equipo: también es necesario saber cuándo y cuánto regar.

La clave está en saber cuándo y cuánto regar

La eficiencia en el manejo del agua es otro de los temas centrales de la jornada. Severina remarcó que las decisiones de riego deben basarse en información sobre las necesidades del cultivo y la disponibilidad de agua en el suelo, evitando aplicaciones innecesarias o tardías que puedan provocar estrés hídrico.

En ese sentido, el INTA Manfredi desarrolló herramientas de balance hídrico que permiten estimar el agua disponible en el perfil del suelo y determinar el momento y la cantidad de agua que necesita el cultivo.

La estación cuenta con una base de datos de 30 años de ensayos en un lote de 40 hectáreas, donde se comparan rendimientos bajo riego y en secano y se estudia la cantidad de agua necesaria para alcanzar determinados niveles de producción.

La metodología comenzó a difundirse en 2004 mediante una planilla de Excel y hoy avanza hacia procesos de automatización, con el uso de imágenes satelitales y la posibilidad de ofrecer herramientas de consulta gratuitas para los productores.

El objetivo es que la decisión de regar deje de depender de la observación ocasional del suelo o de lo que hacen otros productores y se apoye en información técnica adaptada a las condiciones locales.

Córdoba pasó de 2.000 a 140.000 hectáreas bajo riego por pivote

Uno de los datos que refleja el crecimiento de esta tecnología en la provincia surge del relevamiento histórico realizado por el INTA Manfredi sobre la superficie regada mediante sistemas de pivote central.

De acuerdo con Severina, en 1996, cuando comenzó el trabajo del equipo de riego y se instaló el primer pivote en la estación experimental, Córdoba contaba con unas 2.000 hectáreas bajo este sistema. A partir de relevamientos periódicos, realizados mediante imágenes, el equipo siguió la evolución de la superficie hasta alcanzar las 140.000 hectáreas en 2024.

Esta información resulta relevante para planificar políticas públicas vinculadas con el uso del agua, la infraestructura eléctrica y el desarrollo de nuevas áreas de riego.

El especialista sostuvo, además, que Córdoba todavía tiene potencial para ampliar significativamente su superficie irrigada. Según su estimación, la disponibilidad de agua permitiría acercarse a duplicar el área actual, aunque ese crecimiento requiere planificación y un manejo responsable de los recursos.

Calidad del agua y cuidado del suelo: una mirada a largo plazo

La cantidad de agua disponible no es el único factor que debe evaluarse al poner en marcha un proyecto de riego. También es fundamental conocer su calidad.

El agua extraída de los acuíferos puede contener sales y sodio que, en determinadas condiciones, afectan el desarrollo de los cultivos y las propiedades del suelo. Por eso, el INTA Manfredi realizó estudios para caracterizar la calidad del agua en Córdoba y analizar su impacto sobre los sistemas productivos.

A partir de esos trabajos, se elaboraron mapas y tablas adaptados a las condiciones ambientales de la provincia. Estas herramientas permiten evaluar si una fuente de agua es adecuada para riego, considerando factores como el régimen de lluvias, los cultivos y las láminas de agua aplicadas.

Los ensayos de largo plazo también aportaron resultados sobre la evolución de los suelos. Según detalló Severina, después de 30 años de riego en el lote experimental, no se observaron grandes incrementos de salinidad ni de sodio en comparación con el sistema de secano evaluado.

El seguimiento resulta clave para determinar cómo se comportan los recursos naturales a lo largo del tiempo y aportar información que permita sostener la producción sin comprometer la calidad del suelo.

Energía solar: una alternativa para reducir los costos del riego

El costo energético es otro de los factores que condicionan la rentabilidad de los sistemas de riego. El aumento de los precios de la electricidad y los combustibles impacta directamente en el costo de cada milímetro de agua aplicado.

Frente a ese escenario, la transición energética también forma parte de la agenda del encuentro. Entre las alternativas disponibles se encuentran los sistemas que utilizan paneles solares, tanto conectados a la red eléctrica como independientes.

Estas tecnologías permiten aprovechar una fuente de energía renovable y pueden contribuir a reducir los costos operativos, según las características y condiciones de cada proyecto.

La incorporación de estas soluciones, junto con una mejor planificación del riego, abre nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia y evaluar la viabilidad económica de las inversiones.

Severina expresó su preocupación por la situación del INTA

Más allá de los avances tecnológicos y de los resultados obtenidos durante tres décadas, el investigador también se refirió a la situación institucional que atraviesa el INTA.

“Estoy muy triste por la situación que estamos pasando en el INTA”, expresó Severina, quien reconoció que, como ocurre en cualquier organización, existen aspectos por mejorar, pero remarcó la importancia de sostener las capacidades técnicas y científicas vinculadas con una de las principales actividades económicas del país.

El especialista advirtió sobre los bajos salarios y la salida de profesionales, una situación que, a su entender, puede debilitar el protagonismo del organismo y afectar la continuidad de sus líneas de trabajo.

En ese contexto, señaló que decidió redoblar sus esfuerzos para mostrar que el INTA Manfredi continúa generando conocimiento y acompañando al sector productivo, particularmente en materia de riego.

“Estamos nosotros para asesorarlo y ayudarlo”, sostuvo al invitar a productores y técnicos a acercarse a la estación experimental para realizar consultas y conocer las herramientas disponibles.

La experiencia de Manfredi demuestra el valor de la investigación aplicada: medir, comparar y generar información local para que cada decisión productiva tenga un respaldo técnico. En un escenario de mayor variabilidad climática y costos crecientes, el desafío será transformar ese conocimiento en sistemas de riego cada vez más eficientes, rentables y sostenibles.

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